lunes, 5 de noviembre de 2012

Crítica del libro "Prepárese para Evangelizar" de Richard Sisson


Esta crítica se basa principalmente en los capítulos 1 al 10 del libro Prepárese para Evangelizar.

Este libro es uno de los mejores que he tenido la oportunidad de leer. Está escrito con un buen propósito, por un buen hermano, y de una buena manera. El libro, tanto en su estructura como en su contenido, es muy bueno y deja complacido al lector que busca que Dios lo guíe.

Desde las primeras páginas se nota la importancia que el autor da a la salvación de las almas que es por medio del sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario, y crea en el lector las ansias de predicar este mensaje de la salvación.

El libro intenta mostrar un método atractivo para hablar a otros acerca de su fe, algo que se ha perdido en los últimos años en las iglesias cristianas. Richard Sisson siempre comenta anécdotas y experiencias propias para hacer ver al lector lo práctico de la teoría (por así decirlo) que él enseña.

Me llamó mucho la atención el hecho de que en el libro no se avanza hasta que el lector no esté plenamente convencido en qué ha creído, si es que ha creído. No se puede predicar a otros de la salvación cuando no sabemos ni siquiera qué es la salvación, en qué está basado, cuáles son sus consecuencias, etc. Es por ello que el escritor comenta:
“Hay una fuerza increíble en el hecho de estar plenamente convencido. Pero hay una sola verdad, hay una sola Persona que salva, un solo evangelio, un Salvador, y una sola manera adecuada de responder al mismo.”
El predicador del evangelio debe ser salvo y vivir una vida que demuestre frutos de arrepentimiento para que su predicación pueda tener efecto en las personas que escuchan.

También se resalta el método con el cual se intenta llegar a las personas. Por ejemplo, muchos cristianos en vez de predicar a Cristo, predican la iglesia. ¿En qué sentido?, en el siguiente: “Te invito a que asistas este domingo a la iglesia”, “tenemos un culto de adoración el viernes, te gustaría venir”, “ven este sábado a la reunión de jóvenes, de seguro te gustará”. Frases como estas se escuchan a menudo en la boca de muchos cristianos que caen en la trampa de Satanás, de que en vez de predicarle al inconverso de la forma de ser salvo, simplemente evaden el mensaje de salvación y lo sustituyen por una vaga invitación. El autor cuando critica este hecho no lo está catalogando como malo, sino que llama a la reflexión para que no lo hagamos todo el tiempo. Claro que está bien invitar a la iglesia, de hecho, el autor fue salvo por una invitación que le hizo la que es ahora su esposa cuando eran jóvenes; pero ése no debe ser nuestro mensaje principal, como es obvio.

Richard Sisson tiene un punto de vista con respecto al poder de Dios que es realmente admirable. Muestra en sus escritos la posibilidad de que el mundo entero pueda ser alcanzado -claro que con suposiciones- pero que de hacerse realidad, en verdad tendríamos un mundo lavado por la sangre de Cristo. En ningún momento se ve esta aclaración como una estimulación a llenar iglesias con el sólo propósito de satisfacción personal, como ocurre actualmente en muchos grupos cristianos, sino que es un estímulo para que se predique el evangelio de Cristo como es debido, con las ganas y con el fervor con que lo hicieron los apóstoles del Señor y los grandes protagonistas de los avivamientos que se dieron en siglos pasados. Es asunto de fe en que Dios sí lo puede hacer (Marcos 10:27), dejando siempre abierta la posibilidad pero sin cegarnos a la realidad.

Impresionante el ejemplo que el autor coloca para simbolizar el estado de las iglesias hoy en día:

“Sólo 4 de 100 creyentes saben cómo hablarles a otros acerca de su fe con seguridad y precisión. El evangelismo se ha convertido en un deporte para espectadores. 70.000 espectadores desesperadamente necesitados de ejercicio miran jugar a 22 jugadores necesitados de descanso.”

Creo que no hay más que añadir a este comentario. Simplemente es una realidad que hay que reconocer y que hay que combatir si queremos alcanzar las almas que se están perdiendo. Muchas personas viven con la idea de que concurrir a la iglesia constituye mi servicio para Cristo, más bien que mi preparación para el servicio para Cristo. Esto se debe a que piensan que la congregación local tiene éxito cuando puede llenar el edificio de la iglesia.

El autor siempre que presenta un problema, presenta una solución, y esto es algo digno de notar. Él enseña que los ministerios para una iglesia equilibrada son: Evangelización, comunión, edificación y servicio. La clave de todo es que los “laicos” tienen que comprender que son ministros de Cristo y tan responsables por los que se pierden como el pastor.

Otro asunto en que concuerdo con el escritor es que las almas no se van a salvar por el simple hecho de que me vean con un buen testimonio. Es necesario que se predique, que se proclame, las buenas nuevas de salvación con hechos y con palabras. Nuevamente, esto no quiere decir que nuestro testimonio no predica, sino que no debe sustituir el hecho de acercarse a una persona y exponerle el evangelio tal cual es.

El evangelismo es la clave para el cambio de la sociedad, no debemos esperar que el cambio en la sociedad sea la clave para el evangelismo. Se debe predicar a tiempo y a fuera de tiempo. En cualquier circunstancia en que esté mi barrio, ciudad, estado, nación, y hasta el mundo, debo predicar a Cristo.

Este libro no es un simple manual para manipular a la gente para que reciba a Cristo, más bien es una guía de cómo debemos conducirnos los cristianos después de haber recibido a Cristo: predicando las buenas nuevas y teniendo una vida en santidad. Pienso que esto es algo muy maravilloso.

Sin duda que este libro puede cambiar la vida del creyente, para que sea más eficaz en su tarea de alcanzar “Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra” con el evangelio de la salvación.

El escritor insta, además, a conseguir un compañero que esté dispuesto a evangelizar y leer el libro, para que la lectura y las tareas que se asignan en los capítulos más avanzados puedan tener el efecto que él quiere en la vida de los lectores. El libro a partir del capítulo cuatro se convierte en un manual, con ayudas útiles y prácticas para evangelizar de una manera eficiente.

Los objetivos de este libro son que el evangelista:
  • Despierte confianza en sí mismo.
  • Adquiera estrategias para llegar a personas que no conoce.
  • Disponga de un bosquejo claro de lo que es el evangelio.
  • Memorice versículos de las escrituras que pueden guiar a la persona inconversa a la salvación.
  • Sepa llevar a una persona a tomar una decisión por Cristo en cualquier circunstancia.
  • Sepa cómo contestar a las preguntas básicas de la gente, y venza el miedo y la vergüenza.
“Prepárese para Evangelizar” es un libro recomendable para cualquier cristiano que quiera cumplir la voluntad de Dios de ir y hacer discípulos a todas las naciones. Es un libro muy bueno y muy completo, que abarca todas las áreas de lo que implica evangelizar.

2 comentarios:

  1. Excelentes comentarios. Comparto los mismos comentarios. Es para mi una bendición reafirmar esta información. Dios le bendiga abundantemente.

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    1. Amén. Las bendiciones de Dios también abunden en usted.

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